Los animales pueden llegar a transmitir diversos malestares a los seres humanos, muchas veces sin advertencia. Este es el caso de la enfermedad de Lyme, transmitida por las conocidas garrapatas. Estas plagas pueden conseguirse en diferentes zonas del planeta y ambientes, sean urbanos o no.

En los últimos años este padecimiento se ha hecho cada vez más común en diferentes partes del planeta. Anteriormente se pensaba que solo podía contraerse en zonas rurales, en donde se está más expuesto a la naturaleza. Actualmente se ha comprobado que en las áreas urbanas también hay un alto índice de proliferación, sobre todo durante los periodos cálidos.

Uno de los países en los que más se han detectado casos de la enfermedad es Estados Unidos. En la actualidad se han hecho estudios en otros continentes, como Europa o Asia. Los mismos han dado como resultado que en estos lugares también han incrementado el número de pacientes. Quiere decir que con el pasar del tiempo se ha propagado el malestar, pero también se han hecho avances con respecto a su cura.

Existen diferentes tipos de garrapatas (según el lugar de desarrollo) y estas determinaran las posibilidades de contraer la enfermedad. Es importante conocer al respecto ya que todas las personas están expuestas a este malestar, incluyendo niños. Igualmente es fundamental aprender sobre sus síntomas y los lugares más propensos al contagio, junto con su tratamiento.

¿Qué es la enfermedad de Lyme?

La enfermedad de Lyme es un malestar que ataca principalmente al sistema nervioso central del ser humano. Esto quiere decir que actúa directamente en las funciones cerebrales que intervienen en el control general del organismo. Igualmente puede producir malestar en otros órganos como el estómago, hígado, pulmones y en el útero de la mujer.

Esta enfermedad es de tipo bacteriano ya que es causada por agentes infeccioso denominados Borrelia Burgdorferi y Borrelia mayonii. Los mismos pueden encontrarse mayormente en los Estados Unidos. En Europa y Asia la especie cambia ya que sus causantes son la Borrelia afzelii y la Borrelia garinii. Estos microorganismos viajan con algunas garrapatas de patas negras y se tramite a través de su picadura.

¿Cómo se diagnostica?

Lo que todo ser humano debe tener en cuento sobre esta enfermedad es que si es picado por una garrapata asista al médico. No necesariamente tiene que haber un contagio, pero con ciertos estudios se puede descartar el mismo. Aunque las probabilidad de contaminación disminuyen si la garrapata de patas negras estuvo adherida menos de 48 horas.

La primera fase del diagnóstico estará determinada únicamente por los síntomas. Por esta razón es importante que ante la sospecha se describa detalladamente las sensaciones en el organismo. Como segunda opción estarán los análisis de sangre, aunque los mismos no son confiables en las primeras semanas de contagio.

A través de dichas pruebas se puede consumir fácilmente con otras infecciones ya que las alteraciones suelen ser comunes. Es por ello que se confía mayormente en síntomas como la artritis, los problemas neurológicos o los problemas cardiovasculares.

También existen pruebas serológicas que ayudan a detectar la enfermedad, principalmente el enzimoinmunoanálisis. Con esta técnica se puede obtener un resultado rápido y objetivo que determina el contagio. Además luego puede ser confirmado con otra prueba de la misma especie denomina Western Blot. Aunque en ambos casos existen probabilidades de falsos positivos por su carencia de especificidad.

Enfermedad de Lyme síntomas neurológicos

A nivel cerebral los síntomas de esta enfermedad suelen ser bastante específicos, pero verse reflejados en resto del organismo. Por esta razón se debe hacer una distinción entre la sintomatología de los humanos e igualmente de los animales como los perros.

En humanos

Los problemas neurológicos están asociados a las etapas de la enfermedad de Lyme. Es por ello que en el primer período es menos frecuente encontrar síntomas a nivel cerebral. Lo más común es que en esta fase solo se desarrolle la inflamación. Igualmente pueden presentarse problemas en los nervios pero en menor grado.

En la segunda fase comienzan a denotar síntomas como la meningitis. La misma es una inflamación que ocurre en las membranas o meninges que rodean al cerebro. También logran conseguirse a nivel de la medula espinal, lo que ocasiona señales como dolor de cabeza o cuello y fiebre. A medida que avanza puede tener como consecuencia el daño cerebral permanente y hasta resultar en la muerte.

Igualmente en esta etapa se presenta otro síntoma denominado radiculoneuritis leve. El mismo ocasiona alteraciones a nivel de los nervios que afectan la sensibilidad del organismo. Esto puede llegar a tal grado que ocasiona dolor en diferentes áreas.

En la tercera etapa de la enfermedad de Lyme continúan las complicaciones a nivel del sistema nervioso central. Estas hacen que la enfermedad sea más difícil de sobrellevar e igualmente de tratar. Las afecciones más comunes son las polineuropatías, las cuales resultan en perdida sensitiva y debilitamiento en la musculatura. Este proceso empeora con el tiempo, lo que puede generar caídas, lesiones, dolores punzantes y cambios en la temperatura.

Una dificultad notoria, en los síntomas neurológicos, es que pueden continuar después de haber curado la enfermedad. Esto se debe a los daños irreparables que ocasiona la bacteria en el organismo, disminuyendo la calidad de vida. Entre las consecuencias más comunes están la rigidez, los dolores de cabeza continuos, problemas de memoria e insomnio.

En perros

La enfermedad de Lyme también se presenta en los perros. Por esta razón es importante prevenir la aparición de garrapatas que puedan dañarlos, sobre todo si están expuestos al exterior. Ante cualquier señal del padecimiento es importante recurrir al veterinario.

Los síntomas que pueden determinar que se está enfrentando a la enfermedad son los cambios de humor, daños en los nervios o problemas para dormir. A nivel neurológico, al igual que los humanos, se presentan mayormente las apoplejías y la pérdida de memoria. La falta de concentración también es un síntoma recurrente en los caninos.

¿Es contagiosa?

La enfermedad de Lyme no puede ser contraída de persona a persona, al menos que les haya picado la misma garrapata. Su contagio es simplemente por picadura del animal que contiene la bacteria. Por esta razón no hay que preocuparse si se convive con alguien que posee el padecimiento.

Tratamiento para la enfermedad de Lyme

Los antibióticos son la opción más utilizada para el tratamiento del padecimiento. Esto se deba a que por medio de los mismos se puede curar fácilmente, si es detectada a tiempo. Se manejan los farmacos orales o intravenosos, dependiendo de la etapa. En cualquier caso lo medicamentos más empleados son la doxiciclina, la amoxicilina o la cefuroxima, siendo la primera la opción la más común.

Hay que tener presente que el mejor tratamiento muchas veces es la prevención. Por esta razón la persona, cuando sepa que estará rodeado por ambientes boscosos o tupidos, debe protegerse. La idea no es evitar completamente estas zonas, pero si debe tomar precauciones al respecto.

Entre la precauciones pertinentes están el cubrirse, sobre todo con pantalones largos, calcetines y zapatos. Los repelentes también serán de mucha ayuda en estos casos, tanto para las garrapatas como para otros agentes infecciosos. Igualmente la revisión es importante, sobre todo en los niños y animales, ya que no hay que suponer que se tiene inmunidad.

Otra precaución a tomar es en el jardín propio. Por más de que se viva en zonas urbanos hay probabilidades de tener especies variadas de garrapatas. Por esta razón hay que buscar erradicarlas, con esto se evita estas y otras enfermedades.

La enfermedad de Lyme es un malestar que ocasiona diferentes problemas indeseados. Es preferible informarse y tomar precauciones al respecto, que enfrentarse al padecimiento. Mantén una vida sana y protege a los que te rodean de agentes indeseados conociendo sobre los mismos.